Caricaturas noventeras. El DeLorean ché (4).

Total visitas: 2891 Visitas hoy: 42
5
(4)

Caricaturas noventeras ché delorean Oleg Salenko

En esta ocasión viajamos a los años 1993 y 1994. Años en los que llegaron dos delanteros que sobre el papel iban a triunfar en Mestalla y acabaron siendo caricaturas de lo que se había vendido. Años aún así de los que muchos guardamos grandes recuerdos.

Canal Plus pagaba 12.000 millones de pesetas por poder emitir un partido codificado los domingos a inicios de la década de los noventa. El primer partido emitido con el sistema de codificación fue el 2 de septiembre de 1990: un Valencia 1- Atlético de Madrid 1. Con goles de Eloy por parte de los locales y de Rodax para los colchoneros, nadie hubiera apostado dos años antes por que ese fuera el encuentro elegido.

Tras volver a Primera División en 1987, en la 88/89 el conjunto ché ya fue tercero en la máxima categoría y en la 89/90 subcampeón de liga. Las cuatro siguientes campañas se obtendrían dos séptimos puestos y dos cuartas posiciones, quedando en la 93/94 fuera de Europa, donde no se había cosechado buenos resultados las dos temporadas anteriores precisamente.

A pesar de que la travesía por Segunda División fue muy breve y de que el club había vuelto a la zona noble de la tabla a base de confiar en la cantera, la llegada de Paco Roig supondría un tsunami que empezaría por cargarse las secciones deportivas. La reconstrucción llevada a cabo por Tuzón le sabía a poco, sus ínfulas le hicieron venirse arriba tras sustituir a Melchor Hoyos y comenzó a fichar a diestro y siniestro empezando por un jugador bigotudo que a penas duró seis meses en la ciudad.

41 millones de pesetas para que le marcara un penalti al Utiel en un amistoso. No le llamen Aristizábal, llámenle “Aristigol”, había dicho Roig en su presentación en enero. Pero la parroquia le acabó llamando Aristi-fora. Aunque siempre podrá decir que fue uno de los tantos jugadores a los que se le ha anulado un gol en el Bernabéu.

Coincidió con un joven Mendieta, con Pedja y con Pizzi, pero tendría que volver a Colombia para volver a triunfar, y es que es un histórico del Atlético Nacional. Formó una pareja letal junto a una leyenda del Parma y del Newcastle: Faustino Asprilla.

Pero el “Alacrán”, como se conocía a Víctor Aristizábal por un golazo que marcó con su selección a Chile, no fue la única caricatura que importamos durante estos años.

300 millones costó la Bota de Oro del Mundial. Previamente Oleg Salenko había tenido buenas cifras goleadoras en el Logroñés, club con el que el Valencia se había hermanado tras su paso por Segunda División.

El ruso, seguramente por la presión, fue un fracaso de incorporación. Nadie podía imaginar que dejarse llevar por sus registros en Logroño y por que le había endosado cinco goles (récord) a Camerún iba a salir mal, más aún cuando Rusia no había pasado de la fase de grupos, ¿no?

La primera anécdota que me viene a la mente pensando en este 1994 es la llegada de Jorge Otero, el lateral del Celta de Vigo e internacional con la selección que participaría activamente en la consecución de un nuevo subcampeonato de liga una temporada después.

Es el primer jugador que me concedió un autógrafo en Paterna, mientras todos iban a por la firma de Penev y de Oleg, yo fui a por su rúbrica: viéndolo entrenar ya me había parecido un gran fichaje. Quien me iba a decir que unos 20 años después, pidiéndoselo simplemente con un mensaje privado de twitter, me iba a conceder una entrevista en la que francamente lo pasé de maravilla.

El otro recuerdo relacionado que guardo con cariño es una visita a Logroño. Fue unos años antes de la desaparición del club, creo que era el año en que Quique Setién entrenaba al equipo. Un compañero riojano me llevó a Las Gaunas y Salenko fue el tema recurrente del día, cada vez que nos cruzábamos con algún aficionado, Juan les decía: “¡este es ché!”.

Sonreían, el amor fraternal entre clubs seguía patente aún después de 2005, y después recordaban que Oleg Salenko había sido un gran delantero hasta que pasó por nuestro club y se desinfló. Ese día descubrí que el máximo goleador de la historia del Logroñés fue Miguel Ángel Lotina, con el que tengo un curioso momento dentro del autobús del Deportivo de La Coruña, pero eso ya para otro día.

Te ha gustado este post?

Ayuda al autor votando este artículo

Calificación media 5 / 5. Número de votos: 4

De momento no hay votos. Se el primero en votar!

Denunciar este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *