La caricatura de Romario. El DeLorean ché (1).

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Uno de los mayores cracks que había dado el fútbol años atrás, Romario, llegó aquí en forma de caricatura. Cogemos el DeLorean para recordar a este personaje que el propio Valdano dijo que era “de dibujos animados”

A principios de los años 90 comenzó a construirse la burbuja que ha acabado por explotar y generar el intento de Superliga. Los clubs empezaron a rodearse de mangantes y auténticos personajes, a endeudarse poco a poco con el nuevo modelo de negocio. Los torneos europeos ya recibían modificaciones para permitirles a los equipos más grandes una mayor comodidad. La ley Bosman estaba al caer para hacer el chiringuito más exclusivo con la consecuente y progresiva devaluación de muchas ligas. Nadie se imaginaba que 25-30 años después los mismos clubs querrían acotar más las competiciones, sumarse más privilegios y ser juez y parte de una competición. 

En esta década, de la que ya hablamos algo, fruto de la aparición de empresarios y del capital “repentino”, aterrizaron un sin fin de deportistas caricatura. A veces traídos por representantes sin vergüenza ninguna, otras por caprichos de los mandamases.

El actual senador brasileño, Romario de Souza Faría, fue uno de esos jugadores pintorescos que tienden a quedarse en la memoria de la afición valencianista y no precisamente por sus logros en el terreno de juego.

La llegada del crack de la caraninha fue una obsesión del infame Paco Roig. Arturo Tuzón ya le había parado los pies previamente por considerar excesivo el desembolso de 800 millones de pesetas, pero finalmente el jugador del Flamengo volvió a España con un contrato de 250 millones por una temporada con opción a otra.

Luis Aragonés, que tampoco lo quería en su equipo, ya se lo señaló a Roig. Intentó que añadiera una cláusula en la que penalizara con 10 millones por cada salida nocturna a Romario. Todos conocemos la famosa frase “míreme a los ojos” del sabio de Hortaleza, por la que incluso años más tarde el brasileño seguiría considerando al técnico “un imbécil”. Nunca se llevaron bien.

Al egocéntrico jugador no le importaba que Luis le advirtiera de la falta de respeto hacia el resto de jugadores que suponía su comportamiento. Independientemente de que sus escapadas afectaran o no a su rendimiento en el campo, darle vía libre al jugador era poner una bomba de relojería en el vestuario.

En 1996 no fue ni convocado frente al Bayern en un partido de UEFA, y ahí la cuerda se tensó tanto que terminó por marcharse cedido de vuelta al Flamengo. A su vuelta, tras la brevísima etapa de Valdano como mister ché, coincidió con Ranieri. Y evidentemente volvieron a saltar las chispas.

Claudio se encaró con él en Paterna y este se escudó con que era su “vida privada” y en la necesidad de salir de fiesta para marcar tras volver a casa a las cuatro de la madrugada antes de un partido en Vigo (recordemos que apenas anotó 5 goles en sus 11 partidos oficiales en la ciudad del Turia). Además, en un trabado encuentro contra el Oviedo, el entrenador hizo entrar a un jovencísimo Miguel Ángel Angulo en sustitución de Romario y el brasileiro en lugar de sentarse en el banquillo se marchó a casa enfadado.

Los dos recuerdos que guardo de él son ejemplo claro de su trayectoria aquí. Trofeo Naranja. 22 agosto de 1997. Un intento innecesario y absurdo de chilena desde demasiado lejos le provocó una lesión de mes y medio. Contra el Palmeiras había anotado tres goles, contra el Flamengo marcó el primero pero Savio terminó por remontar el encuentro con un hat trick (1-3).

Cierro los ojos y puedo ver al delantero con la mano en la ingle gritando de dolor. Quiso gustarse demasiado, exhibirse por todo lo alto, y pagó caro su alarde. Miré a mi padre, mi padre me miró a mi, incluso aunque hubiera conseguido conectar el pie con el balón no hubiera ido aquel disparo a ninguna parte. La carcajada salió sola. Parecía un chiste, una caricatura de lo que había sido años atrás.

El otro momento, casi inenarrable, ocurrió en la playa de Cullera. Unas semanas después, en pleno proceso de recuperación, me lo encontré cubata en mano haciéndose toques y participando en rondos con cualquiera que quisiera acercarse a él. Daba una imagen pésima, grosera y lamentable, pero tenía la cara tan dura que sonreía hasta a los que le increpaban desde el paseo marítimo.

El séquito que sí le palmeaba a su alrededor se divertía, pues invitaba de forma generosa a todo aquel que le alargara la fiesta aquella noche. Era de esperar que su periplo blanquinegro fracasara, en Valencia decidió centrarse más en su hígado que en su talento para el fútbol.

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5 comentarios en “La caricatura de Romario. El DeLorean ché (1).

  1. Por desgracia nunca sabremos que habría pasado si Aragonés le hubiera dejado algo más de libertad. Igual el resto no habría peleado como peleó. Yo estuve en Múnich en la eliminación del Bayern, lo que no recuerdo es si fue el año que luchamos la Liga hasta el último partido. De todas formas fue una pena y otra demostración más, de que fichar Cracks no garantiza nada. Para mí es más importante la fortaleza mental, trabajo físico, trabajo táctico, trabajo emocional y sobre todo llevar la ambición y convicción grabada a fuego en el 🦇. Gracias una vez más.

    1. Exacto, no garantiza nada, nosotros hemos funcionado mejor normalmente con equipos equilibrados y peleones.
      El subcampeonato de liga fue la 95/96, el partido de UEFA fue en la 96/97.

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