El OK de mi madre es el OK de Peter Lim

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La única operación cerrada en el actual Valencia Club de Fútbol es la operación que tiene el OK de Peter Lim. Todos lo sabemos y lo tenemos claro. Propios y extraños.

¿De qué sirve entonces avanzar en gestiones que no tienen el OK de Peter Lim? De nada y de mucho al mismo tiempo. A Peter Lim nadie puede irle solo con unas intenciones de preguntar por tal o cual jugador. Lim preguntará condiciones, referencias, predisposición del jugador y de su club, quién es su representante, preguntar a Jorge Mendes por las referencias que tiene del jugador o de su agente… y todas estas cuestiones (y muchas más) no se le pueden responder sin antes haber mantenido las respectivas reuniones con el entorno del jugador, con su club y con el departamento financiero valencianista. Por tanto a Lim hay que ir con las operaciones casi hechas, solo a falta de su opinión.

¿Estoy defendiendo el modelo que tiene Lim para tomar sus decisiones? En absoluto. Más bien todo lo contrario. El mayor problema que ha tenido y tiene Lim en Valencia es su nula intención de delegar cualquier tipo de decisión. Quiere tener él la última palabra en todas las decisiones deportivas y económicas. “¡Pues claro! ¡Él ha puesto la pasta, pues tiene derecho a decidir!”. Tener derecho a hacerlo y ser una opción inteligente son dos cosas distintas. Puede tener todo el derecho del mundo y al mismo tiempo estar equivocándose.

No se pueden terminar todos los debates con un “¡Tiene derecho y punto! ¡Pon tú más dinero!”. Yo no voy a poner más dinero que Lim, y no solo porque no lo tengo sino porque no soy una alternativa a Lim, soy un simple aficionado. ¿Y qué funciones tiene un aficionado? Pues comprar la mayoría accionarial no está entre las funciones de un aficionado. Sí lo está seguir a su club y desearle lo mejor en todo momento, a la par que poder expresar su conformidad o disconformidad en cada momento con las decisiones que se tomen. No comulgo con quienes piensan que un aficionado lo único que tiene que hacer es gritar “¡AMUNT VALENCIA! ¡A ver si ganamos! ¡Ra, ra, ra, el Valencia ganará!” y ya con ello pasa a ser un aficionado modélico. Un aficionado que no pueda manifestar sus opiniones (ya sean pitos o aplausos) es poco más que un prisionero. 

Lim puede tener derecho a gestionar el club como considere, pero un buen gestor sabría delegar ciertas decisiones para poder adaptarse a los tiempos que marca el fútbol. En todos los negocios hay operaciones en las que es imposible avanzar si hay que estar días o semanas esperando a que el máximo accionista tenga un momento en su apretada agenda para estudiar la información que le llega desde Valencia, consultar (si lo considera necesario) con quien tenga que consultar, reflexionar y valorar la decisión, más luego una posible contrarréplica desde Valencia intentando convencerle de que cambie de opinión, en caso de considerarlo necesario. Los tiempos en el mundo del fútbol son muy importantes, e incluyen a muchas personas. No solo los aficionados están esperando que se cierren operaciones (que al fin y al cabo un aficionado sigue con su misma vida tanto si un fichaje se cierra una semana, o la semana siguiente, o nunca), sino que en cada operación hay esperando multitud de intermediarios: el jugador, la familia del jugador, los agentes del jugador, los directivos del otro club, los directivos valencianistas, gestores, el departamento de comunicación y financiero del club, y muchas más personas implicadas. Todas estas personas deben esperar a que Peter Lim tenga un hueco en su agenda para estudiar la situación, asesorarse, valorar los pros y contras y tomar una decisión. ¿No comprende el Sr. Lim que con todo ese tiempo se pierden operaciones y sobretodo se pierden respeto y profesionalidad?

Yo el otro día por fin encontré pareja, me costó pero iniciamos un romance muy interesante, y cuando los tiempos ya determinaban “cerrar el trato” me propuso ir a mi apartamento. Yo le dije que por mí ningún problema, que estaba de acuerdo, y ella se alegró enormemente, pero a continuación le dije que solo me hacía falta el OK de mi madre, que el piso era suyo. ¿Se imaginan la impresión que le causé a mi pareja? Pues sí, efectivamente, ya no es mi pareja. Ni siquiera esperó a ver si recibía el OK de mi madre. Pues esto mismo sucede con un Valencia CF gestionado de la forma que quiere Peter Lim. No solo se pierden operaciones sino prestigio, credibilidad y profesionalidad

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